¿Saben? hace un año hablábamos con mi querida Fayra Castro sobre esta difícil situación y cómo grandes hombres y mujeres de Dios estaban padeciendo esta terrible situación involuntaria. Hablamos demasiado de esto y de qué podríamos hacer al respecto, sin saber que al volver a mi país luego de Expolit 2018, atravesé por un momento muy crítico en todas las áreas de mi vida, lo que me llevó justo a padecer esta problemática hasta el punto de casi perder mi razón. Debido a todo esto, comencé a sufrir trastorno de adaptación y debido a ello, comencé como efecto colateral, a sufrir de insomnio por semanas, ataques de pánico y ansiedad.

Me aferré a Dios como nunca y a la vez, busqué toda la literatura posible cristiana al respecto, pero lamentablemente no fue mucho lo que encontré ni en español ni en inglés, que me explicara qué era lo que sucedía a nivel cerebral y químico y esto unido a la fe. Le dí muchas vueltas al asunto y por no actuar a tiempo, llegaron los ataques de pánico y ansiedad, JAMÁS pensé que yo iba a pasar por algo así en mi vida, pero sucedió por factores externos. ¿Saben? me medicaron para atacar a tiempo el problema químico, pero encontré que la mayoría de líderes cristianos me decían que no tomara la medicación, que creyera y orara y ayunara, lo hice, claro, sin embargo, los ataques de ansiedad siguieron y terminé un día en la clínica, al hacer análisis, los neurotransmisores de mi cerebro se estaban desconectando y los nieles de serotonina se fueron, si hubiera pasado una semana más sin los medicamentos, hubiera terminado en un problema irreversible.

Accedí a la medicación y con un proceso lleno de paciencia, salí al otro lado con la ayuda de Dios, de mis líderes, pastores, mi familia y también de la medicina. Hoy estoy perfecta, pero Dios usó también la medicina para actuar y me he sentido muy movida a contar mi testimonio en un libro y desde mi experiencia, brindar herramientas para personas que sufren temporal o transitoriamente de este terrible flagelo que aumenta cada día. Ninguno está excepto de padecerlo, una situación leve puede dispararlo, pero necesitamos herramientas que le enseñen a la gente también desde la medicina, la fe, la experiencia; que se puede salir adelante.

Ayudemos a tantos que están padeciendo este dolor y estudiemos el tema, aprendamos y hagamos mucho para salvar sus vidas, por favor.

Y si tú estás pasando por una situación similar, pide ayuda, no guardes silencio, tienes salida a tiempo. No eres el único que está pasando por una situación de estas. Aquí estamos para ayudarte y salir juntos al otro lado de la mano del Creador.

Nos falta conocer mucho para entender a las personas que pasan por episodios de depresión o ansiedad, sin embargo, hay solución a tiempo, la medicación (en casos fuertes) y la ayuda médica a través de sicoterapias son fundamentales. A esto sumado el amor de los seres queridos y sin duda alguna, la ayuda de DIOS, Solo Él puede sanar inmediatamente a una persona que pasa por estos trastornos. La fe es fundamental para el proceso que no es fácil ni mucho menos corto. La oración es un bálsamo y creer un alivio que aún los sicólogos recomiendan.

En verdad, Dios en el corazón es la mejor salida a este tipo de circunstancias, con Él, la vida tiene sentido y esperanza. Si estás pasando por depresión o ansiedad, busca personas que te suman. Según la OMS, más de 350 millones de personas padece de depresión. Hay tanto por hacer para ayudar a otros, la vida es tan frágil y nadie es dueño de la misma. Amemos más, cuidemos más, acompañemos más.

Adriana Ardila.

Bogotá, Colombia.

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