Conferencia para Matrimonios: Cuatro cosas inherentes a tu vida. (Parte 4)

Cuatro cosas inherentes a tu vida, pero que no puedes permitir que dañen tu matrimonio:

1. Tus hijos. Tus hijos son  herencia  de Jehová, pero tu esposo (a) es tu propia carne (Génesis 2:24), la Biblia no dice que los hijos y tu son una misma carne; debemos ser responsables, cuidar de nuestros hijos, pero los hijos no te pueden separar de tu esposo (a).

Mujeres que no atienden al esposo porque  el tiempo solo les alcanza para los hijos,  o se dedican tanto a los hijos que se olvidan de cuidarse y arreglarse, y al final terminan tan cansadas, que ya no pueden dedicar tiempo a su esposo ni a ellas mismas

Hombres que les dan el primer lugar a los hijos,  luego los hijos no respetan a la madre porque ellos se vuelven egoístas y los hijos solo los aman a ellos,  tampoco tienen tiempo para dedicar a su esposa.

Un día, como tú te fuiste, tus hijos se van a ir, es la ley de la vida; pues lo ideal es que  hagan un equipo para cuando llegue esa etapa tengan cosas en común  que compartir, no se casaron solo para tener hijos, sino para disfrutar de la relación matrimonial.

La etapa del matrimonio que más se disfruta es aquella cuando los hijos ya crecieron, no hay quien toque la puerta, ni hay que tener temor de un embarazo, así que matrimonios maduros, disfruten de su jardín ahora, esta es su mejor temporada!

2. Tu trabajo. Tu trabajo es de donde obtienes el sustento tuyo y  de tu familia, pero ese trabajo no puede dañar tu matrimonio, hay tiempo para todo dice la Biblia.  Te vas temprano a trabajar y te olvidas de dar aunque sea una llamadita  a tu esposo (a) en todo el día,  luego llegas a la casa con trabajo que no pudiste terminar en el día, o te pasas los 365 días del año trabajando y no sacas un tiempo para compartir con tu esposo (a). Hay un tiempo donde deben salir solos, aunque sea una vez al mes, a un parque, a la orilla del mar, no siempre tiene que ser a lugares donde tengan que consumir y gastar dinero si no lo tienen, sentarse a compartir ideas y planes juntos.

3. Tu ministerio.  El primer ministerio que el Señor te entrega es tu familia. Mujeres que se van a la iglesia y no se ocupan de prepararle la ropa, la comida y de compartir tiempo con su esposo. No deje lo de Dios, ore, ayune, pero haga un equilibrio, si no, ese hombre nunca va a llegar a los pies del Señor, en el caso de los inconversos; pero también  los matrimonios  donde los dos son cristianos deben cuidar esta parte.

Hombres que se dedican tanto al ministerio y entienden que solo deben atender la iglesia, el Señor manda al hombre a amar, cuidar  a su mujer, como Cristo ama a la iglesia, no puede descuidar los deberes con su esposa, por estar atendiendo a los demás, ella es su propio cuerpo, y para amar a otros, primero tenemos que amarnos a nosotros.

4. Tus padres. Hombres que se casan y no quieren salir de la casa de los padres,  “esa habichuela de mamá”, cómase lo que le prepara su esposa, que lo está haciendo con amor. Recuerde también  que la provisión de su casa está en primer lugar, si usted honra su familia, Dios lo va a honrar proveyéndole para sus padres, usted no puede comprar lujos a sus padres y en su casa faltando lo esencial, la Biblia dice que el que no provee para su casa es más que un impío.

Mujeres que lo más mínimo van a contárselo a los padres, y lo primero que le dicen algunos padres es:  “yo te eduque para que me le aguante nada a hombres”; luego tiene miedo de arreglarse con su esposo, porque fue tanto lo que lo desacreditó con la familia que ahora le da vergüenza reconciliarse.

Ah! Y tenga cuidado a quien le cuentan sus problemas, que algunas veces a la persona que usted le dice que su esposo (a) es un malandrín (a), es  quien se interesa por él o ella.

O quizás el amigo (a) a quien usted le cuenta sus penurias, sale siendo su  paño de lagrimas, y ese consuelo pasa a convertirse en una trampa de adulterio, por eso deben  saber a quién les cuentan sus problemas.

Lo mejor es que hagan un cordón de tres dobleces, el cual nunca podrá romperse: ESPOSO-DIOS-ESPOSA.

Y  si necesita ayuda búsquenla, pero búsquela en el lugar correcto.

Dios les bendiga.

Pastora Juana Contreras.

Santo Domingo, República Dominicana.

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