¿Por qué el pecado es principalmente relacional?

Como muchos de nosotros sabemos la esencia de la Ley está basada en el amor, cuando rompemos o desobedecemos este precepto divino tristemente pecamos. Para nadie es un secreto que este problema deriva directamente del corazón.

Me gusta mucho este escrito de Terpstra que dice: «El pecado es de naturaleza relacional y no principalmente moral. Si nuestro enfoque es en la moralidad, no discipularemos el corazón; nos dirigiremos al quebrantamiento de la Ley».

¿Por qué el autor nos habla de la moralidad, qué quiere decir esto?

Cuando nos referimos a la moral quiere decir, que muchas veces estamos enfocados o más preocupados sobre nuestro comportamiento ante la sociedad, antes que ocuparnos del problema de nuestro corazón, (es posible que estemos viviendo una vida dual (doble) cuando no corregimos este aspecto).

Jesús nos da un nuevo mandamiento: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Juan 13:34-35)

Realmente este verso bíblico reduce los Diez Mandamientos, ahora pregunto: ¿para qué fue dada esta Ley (Diez Mandamientos)? fue dada por Dios para enseñarnos nuestras fallas y la necesidad de un salvador. ¿Por qué Jesús redujo la Ley, será que no la entendimos inicialmente? Meditemos en esto.

A través de Jesucristo nosotros aprenderíamos a vivir en amor y ser portadores de su imagen aquí en la tierra, ¿lo estamos haciendo?

Creo fielmente que si nosotros trabajamos nuestro vaso interior (nuestra alma), encontraríamos significado y propósito a nuestra vida, a su vez estaremos listos para amar genuinamente y tener relaciones interpersonales saludables, todo lo que hagamos para Dios o en nuestra vida personal será exitoso porque estamos cumpliendo un precepto bíblico (una formula divina creada por Dios) que nunca falla, no tan solo en lo natural sino en lo sobrenatural.

Y por último, no será necesario fingir nuestro comportamiento ante la sociedad, porque seremos libres, nuestro vaso exterior (comportamientos) estarán alineados a nuestro ser interior (alma). Por lo tanto lograremos vivir una vida plena, liberados de un «falso yo», y lograremos ser auténticos con Dios, con la sociedad y nosotros mismos.

“Seamos libres y vivamos en la verdad”.

Adriana Carbajal.

St Lucie, Florida, Estados Unidos.

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