¡No temas, cree solamente!

La Biblia nos relata en 2da Crónicas 18,  la historia del rey Josafat quien sirviendo a Dios, hizo alianza con el rey Acab. Cuando Josafat fue a visitar a Acab, éste estaba envuelto en una guerra contra los sirios.  Acab se valió de 400 profetas para instar a Josafat a acompañarlo a hacer guerra, pero no hay que ser muy listo para darse cuenta que estos cuatrocientos profetas eran falsos profetas  que iban a decir exactamente lo que Acab les había dicho que dijeran. Acab ya había previsto el deseo de Josafat y se las compuso para “satisfacer” a Josafat a la vez que lo condujo a su terreno para engañarle y llevarle a la guerra con él.  Como era de esperar, en el momento de la batalla los sirios buscaron al líder de los enemigos, tenían instrucciones precisas pues pensaron que abatiéndole a él todos los demás serían esparcidos, ¿Y quién era ese líder? Josafat, pues Acab se había vestido como un soldado más y estaba encubierto entre sus tropas, en la retaguardia. Así es que todo el potencial enemigo se dirigió contra Josafat,  lo acorralaron para darle muerte, pero por pura misericordia, la mano de Dios lo sacó de esa situación. Al verse rodeado Josafat gritó que él no era el rey de Israel y los soldados al darse cuenta, lo dejaron tranquilo. 

Mientras todo esto ocurría un soldado sirio disparó a la ventura una flecha que, “casualidades de la vida” fue a incrustarse por la única abertura que había en la armadura de Acab. A consecuencia de esta flecha el rey Acab murió desangrado aquel día y Josafat fue finalmente librado de la muerte.

 La Palabra de Dios dice: “No te impacientes por causa de los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad… Guarda silencio ante Jehová y espera en él.  No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades.  Deja la ira y desecha el enojo; no te excites en manera alguna a hacer lo malo.  Porque los malignos serán destruidos, pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra”, Salmo 37: 1, 7 – 9.  Así que escoge bien tus compañías, amistades, colegas, contrapartes.  Escoge bien cómo te has de defender, no sea que inclinándote hacia sus planes traigas destrucción a tu vida.

La pregunta para nosotros es: ¿Cuántos fracasos tendremos que sufrir para aprender la lección? ¿Cuánto sufrimiento debemos pasar para obedecer a Dios?  

 Así es que teniéndolo todo en Cristo, centrémonos en servirle y en adorarle como Él se merece. Sin duda, los más grandes beneficiados seremos nosotros mismos.  El mismo Señor que nos ha dicho: “ ¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios? »  

¡No temas, Cree solamente!

Pastora Eveling García de Astacio

Iglesia Cristiana Vida y Gracia. Santo Domingo, República Dominicana.

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